¿Estoy en una relación de enclochamiento emocional y control?

Actualizado: 4 de dic de 2020

Más personas de las que pensamos hemos vivido en relaciones tóxicas de adicción emocional a ciclos negativos cuya otra cara de la moneda se configura como control emocional. Para ello se necesitan dos. La responsabilidad no solamente recae en una persona. Este tipo de relaciones no solamente se dan en el ámbito de las relaciones de pareja y matrimonio, sino entre padres e hijos, compañeros de clase, amigos, jefes y empleados, etc.


La adicción emocional a ciclos negativos y control en las relaciones se dan cuando estamos con alguien más por evitar la soledad o llenar un vacío, que por la sana apertura a la verdadera intimidad emocional compartida. Se puede vivir como adicción y como una dinámica de amor-odio (incluyendo la sumisión de una de las partes, o sumisión repartida) si no se corrige a tiempo, antes de hacer daños irreparables.




El mecanismo de “acoplamiento” entre quien persigue emocionalmente y quien "controla" se va desarrollando porque la necesidad de evitar la soledad encaja con la necesidad del otro (nuestra pareja) de controlar a alguien más, alguien que se presta por sus vacíos interiores no resueltos.


A veces, cuando buscamos evitar la soledad con las personas no indicadas, lo hacemos para obtener aceptación departe de otros, porque aun no terminamos de aceptarnos plenamente a nosotros mismos. Y quien controla lo hace también por problemas internos pendientes. En realidad, todo conflicto de pareja nos enfrenta con nuestros propios demonios. De manera que una crisis de pareja bien gestionada puede ayudarnos a encontrar la paz con nosotros mismos.


Ahora bien, si en ese "quedarnos" en el enclochamiento emocional lo que importa es evitar la soledad con alguien que no me respeta ni está comprometido a aprender a amarme, entonces mis necesidades personales pasan a un segundo plano o no son tomadas en cuenta en la relación. Puede suceder que al principio esto puede pasar desapercibido, pues en la época del flechazo y enamoramiento es común (y hasta cierto punto deseable y natural) que cada quien presente su mejor cara, además los químicos del amor no permiten ver claramente algunas señales de alerta que se pueden colar entre el ambiente de embelesamiento.


En muchos casos, cuando la relación va avanzando, se va viendo más claro que no se logra dar la suficiente cabida a las formas sanas de proteger mis necesidades personales únicas de aceptación, conexión, amor, diálogo, etc.. Mis gustos, forma de ser, pensar y sentir no tienen importancia en la relación. Quizá las distracciones, ocupaciones diarias del estudio, trabajo y el hogar camuflen estas carencias, pero la insatisfacción y/o los síntomas van configurando una dinámica disfuncional en la que alguno de los dos no se siente tratado con igualdad y justicia en áreas importantes para su realización personal.


Puede decirse que en este tipo de relación de adicción al bloqueo emocional y control emocional el problema subyacente consiste en que mis atributos personales (como dignidad, capacidad de autogobierno, mundo interior único, etc.) no son reconocidos ni respetados. Vemos indicios de enclochamiento emocional y control en la relación si mis cualidades como persona humana son pisoteados o simplemente, no son reconocidas ni promovidas.


Puede haber maltrato, indiferencia (falta de aprobación y apoyo, olvidos, etc.) manipulación, utilitarismo, entre otros comportamientos que me hacen olvidar (en el corazón principalmente) que soy un ser único, irrepetible y valioso, digno de ser conocido, aceptado y amado por quien soy en mi esencia, y no por lo que tengo, sé, puedo hacer, parecer, etc.


Es clave saber que el control y la adicción al bloqueo emocional son procesos que se desarrollan entre las personas. No se trata de algo que suceda sin más. De manera que podemos rastrear sus pasos, conocer qué los alimenta y mantiene, y por lo tanto, podemos alterar dichos procesos en pro de nuestro bienestar. No estamos perdidos. Podemos hacer algo en relación con el problema.


También es clave poder detectar si me encuentro en una relación de este tipo, para lo que compartimos una lista de preguntas, que aunque no es exhaustiva (hay más preguntas posibles de este tipo) nos permite saber, si nuestra respuesta suele ser “sí”, que podemos estar razonablemente seguros de que esa relación en la que estamos tiene una cara de la moneda que es controladora.


—¿Nuestra pareja no confía en nosotros?

— ¿Controla estrictamente el tiempo que pasamos al margen de ella?

— ¿Nos acusa de hacer cosas a sus espaldas como, por ejemplo, tener una aventura?

— ¿Controla estrictamente nuestro dinero?

— ¿Nos pide cuentas de lo que gastamos?

— ¿Nos minusvalora, ya sea cuando estamos a solas o bien delante de otras personas?

— ¿Nos hace sentirnos unos estúpidos?

—¿Nos falta al respeto?

—¿Intenta evitar estar con nosotros?

— ¿Hace cosas con otros amigos que no hace con nosotros?

— ¿Ha dejado de esforzarse por hacer cosas divertidas con nosotros?

— ¿Ya no nos sentimos como amigos con nuestra pareja?

— ¿Ya no jugamos juntos con nuestra pareja?

— ¿Tenemos la impresión de que el amor ha desaparecido de la relación?

— ¿Nuestra pareja ya no nos presta atención?

— ¿Nos da prácticamente por sentados?

— ¿Nos ordena en lugar de pedir?

— ¿Nos habla de una forma irrespetuosa?

— ¿Le tememos a nuestra pareja?

— ¿Nuestra pareja espera que pensemos igual que ella?

— Si nos mostramos en desacuerdo, ¿intenta hacernos cambiar de opinión?

— ¿Descarta nuestras propias ideas?

— ¿Está tratando de hacer de nosotros algo que no somos?

— ¿Está intentando apartarnos de nuestros propios amigos y familiares?

—¿Critica a las personas cercanas a nosotros?

— ¿Tenemos la sensación de estar compitiendo con ella y de que siempre nos toca perder a nosotros?

— Cuando nos sentimos felices, ¿trata de bajarnos los ánimos?

— ¿No parece tomar en cuenta nuestros propios logros o bien los minusvalora de alguna otra forma?

— ¿Tenemos la sensación de que jamás somos libres?

— ¿Tenemos siempre la impresión de que debemos dar cuentas?

— ¿Nos “peleamos” con nuestra pareja?

— ¿Tenemos la impresión de que en realidad ella hace de progenitor y nosotros somos unos niños carentes de derechos?

— ¿La intimidad ha desaparecido de la relación?

— ¿Nuestra pareja es sexualmente exigente?

— ¿Nos sentimos sexualmente minusvalorados por nuestra pareja?

— ¿Nuestra pareja quiere “tener relaciones sexuales” en lugar de “hacer el amor”?

— ¿Nos da sexualmente por sentados?

— ¿Pensamos a veces en ella como en un extraño?

— ¿Nuestra pareja nos intimida?

—¿Ha llegado en alguna ocasión a la violencia con nosotros?

— ¿Se muestra odiosa cuando estamos con nuestros propios amigos o familiares?

— ¿Obstruye nuestros propios esfuerzos por educar a nuestros hijos?

— ¿Manipula a nuestros hijos en contra de nosotros?

— ¿Alguna vez nuestros hijos han tratado de dominarnos sirviéndose de algunos métodos similares a los que utiliza nuestra pareja?

—¿Nos enfadamos con nosotros mismos para apaciguar a nuestra pareja?

— ¿Nuestra pareja dispone de un repertorio de miradas y gestos capaces de atemorizarnos?

— ¿Existen algunas “expectativas” que sentimos que tenemos la obligación de cumplir, o de lo contrario…? (Stenack, 2004).


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María José Arias, M.Sc.

CEDITEF

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